La conducción autónoma plantea dos necesidades opuestas: la visión artificial exige potencia bruta de cálculo, mientras que el chasis exige seguridad certificable estricta. La tecnología ARM Split-Lock resuelve esto permitiendo elegir entre potencia o redundancia en cada arranque.
En modo Split, un clúster de cuatro núcleos funciona como cuatro procesadores independientes de 64 bits, acelerando cámaras e infoentretenimiento. En modo Lockstep, el núcleo 0 se empareja con el 1 y el 2 con el 3. La potencia se reduce a la mitad, pero el hardware garantiza ASIL-D sin chips auxiliares.